La creciente liberación sexual en América Latina



Las creencias y las conductas sociales de América Latina han estado notoriamente determinadas por los valores o cánones que la iglesia católica pregona. Dada la gran relevancia e importancia que los ancianos actuales y sus antepasados otorgaban a la religión, permitieron que esta dictamine que pueden hacer, así como la manera en que deben de manejar sus cuerpos y responder a sus necesidades fisiológicas. Esto trajo como consecuencia que la sexualidad humana sea catalogada como sucia y prohibida durante muchos siglos, lo que ha impedido su pleno desarrollo y condenado su disfrute.

Esta conducta supersticiosa o basada en creencias asfixiantes, ha sido modificada por la mayoría de habitantes de América Latina. En la actualidad, los movimientos reivindicadores de los derechos femeninos y las libertades humanas han logrado cambiar esta errada percepción por una visión más científica.  La educación sexual y la promoción de los métodos anticonceptivos han logrado que las mujeres puedan disfrutar de relaciones sexuales, y explorar las diversas opciones de placer físico sin el temor de quedar embarazadas. Con similar relevancia, los métodos de barrera como los condones han permitido que los hombres puedan experimentar  las relaciones carnales con mayor libertad al disminuir sus preocupaciones de enfermedades o embarazos no deseados.

En la mayoría de países latinoamericanos las mujeres están conscientes de sus derechos individuales y ellas deciden qué hacer con sus cuerpos y con quien o como usarlos.  Por su parte los hombres consideran el coito como una necesidad fisiológica del cuerpo, a la cual le prestan similar atención que las otras necesidades como el hambre, o el sueño, etc. La divulgación de la información sobre salud reproductiva, las mejoras en la educación de la población y la gran disponibilidad y relativo bajo costo de los métodos anticonceptivos y de protección, favorece el cambio de comportamiento y la apreciación más favorable y realista que actualmente se expresa acerca del coito y del empleo de este como medio de goce y disfrute. La sociedad actualmente reconoce que el sexo forma parte de la vida de los seres humanos, y que además de su función reproductora, también presenta una función de disfrute el cual eleva tanto el bienestar físico como la tranquilidad espiritual o mental.

El conocimiento del cuerpo y de sus diversas zonas erógenas, ya no es un tabú, hoy en día las mujeres consultan a sus ginecólogos acerca de los mejores métodos para lograr orgasmos, como aumentar las contracciones voluntarias de sus músculos pubococcígeos, e incluso los tratamientos de rejuvenecimiento o tonificación vaginal están en aumento en la búsqueda de una mejor respuesta genital. Todas estas conductas son la mejor muestra del cambio en el modelo de pensamiento de la sociedad hispana y en rol protagónico que las mujeres están tomando en la búsqueda de su placer personal, y por supuesto el de sus parejas. Vale la pena destacar, que a pesar que los hombres latinos aún tienden a ser más cautelosos a la hora de buscar ayuda médica, existe evidencia del aumento de ventas de los llamados potenciadores y agrandadores de pene, estos productos de dudosa efectividad son comprados de manera masiva por la población masculina.

Las parejas actuales recurren frecuentemente al erotismo como parte normal de sus relaciones diarias y emplean las diversas técnicas u opciones que el erotismo brinda para aumentar y mantener más fuerte la unión de la pareja. Este hecho es fácilmente comprobable al explorar un centro comercial, se puede apreciar la cantidad y variedad de ofertas en la lencería tanto femenina como masculina que es cada vez más sofisticada. El dato más reconfortante es que no solamente las parejas jóvenes son las que buscan maneras nuevas de practicar la intimidad, sino que también ya es frecuente el ver parejas de la tercera edad, quienes quieren adaptarse a la nueva ola y descubrir el mundo de sensaciones que anteriormente desconocían.

Los cambios en las conductas de los últimos años, ha permitido desmitificar y hacer del conocimiento público el uso de cientos de herramientas que pueden ayudar tanto al individuo como a la pareja a tener una vida más plena y feliz. Dentro de este grupo existe la percepción positiva de la  pornografía y el empleo de esta tanto para aprender alguna nueva técnica, posición para el coito o tendencia actual, como para el disfrute personal bien sea de manera individual o en la compañía de su pareja o compañeros.

Recientemente se ha publicado un estudio que reporta que las mujeres latinas aceptan con beneplácito el consumo y la utilización del porno y de los portales de internet como senorporno.com para acceder a este tipo de contenidos y de material audiovisual. Las mujeres manifiestan que pueden disfrutar de este tipo de películas o videos bien sea solas o incluso cuando están en un momento romántico con sus parejas. Por su parte los hombres confirman que el hecho de poder compartir este material con sus parejas les permite un mayor nivel de libertad y de alguna manera los hace sentir más conectados.

El cambio es evidente en cada grupo de la sociedad, los jóvenes buscan cada vez más mayor y mejor información, sobre las diferentes etapas de la intimidad y aprenden mediante los videos y blogs que encuentran en los diversos portales de internet disponibles. Refiriendo los adolescentes que ellos emplean sus dispositivos móviles para acceder a esta información y que la razón principal para ver estos videos es el disfrute personal, seguido por búsqueda de información que les pueda ser útil en su vida diaria o al momento de estar con alguna pareja.

Gracias a la gran cantidad de información y al mejor acceso a la educación de la mayoría de habitantes del continente americano, las viejas y limitantes creencias se han ido destruyendo y son eliminadas diariamente. Cada día son más las personas que comprenden que el cuerpo humano está lleno de terminaciones nerviosas que pueden ser estimuladas y que los genitales al igual que cualquier otra parte debe descubrirse la mejor manera de emplearlos para obtener el mayor provecho y grado de bienestar tanto físico como mental.


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